El Cuerpo de Bomberos lanza un S.O.S.: entre hidrantes secos y un tráfico que triplica los tiempos de respuesta, la capital del Meta opera al borde del colapso.
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VILLAVICENCIO – La seguridad de los villavicenses pende de un hilo. Mientras la ciudad se expande sin control, el Cuerpo de Bomberos denuncia una realidad letal: en sectores como Porfía o La Reliquia, están llegando hasta 40 minutos tarde a los incendios debido al caos vehicular y la falta de subestaciones. La norma exige 15 minutos; la realidad duplica esa cifra.
A este panorama se suma una infraestructura hídrica inexistente. De los casi 280 hidrantes de la ciudad, apenas cuatro funcionan con la presión necesaria. Los bomberos han tenido que convertirse en «transportadores de agua» para suplir la inoperancia del acueducto, una estrategia que resulta insuficiente ante una emergencia de gran magnitud.
Pese a que la Alcaldía conoce el estudio de riesgo que exige cuatro nuevas subestaciones, la inversión no aparece. Hoy, Villavicencio es una ciudad vulnerable que crece en altura y extensión, pero que retrocede en su capacidad de salvar vidas.

